Ana llego a mi atelier cargada de ideas llena de ilusión, ella tiene una marca artesanal de Tocados llamada Tocados Mariana y tiene una sensibilidad especial con lo que conectamos al minuto de conocernos, además venía desde Pamplona acompañada de su Madre y Padre que me encantaron, son una familia especial , disfrutaron tanto como ella en todo el proceso.

Sus imprescindibles eran una espalda especial y algo a modo de capa, al principio buscábamos encajes que se ajustaran a su estilo pero muy pronto le propuse crear uno especial para su espalda y le encantó la idea de que fuera único y diferente.

Y ahora os dejo con Ana para que os cuente como fue todo…

Dicen que el proceso de elegir el diseñador de tu vestido de boda no es nada fácil pero en mi caso sí lo fue. Es cierto que las dudas, la incertidumbre ante lo desconocido y las miles de opciones que existen exigen tiempo de reflexión para acertar con una de las decisiones más especiales e importantes del día de tu boda: quién diseñará tu vestido.

Tenía muy claro lo que no quería en mi vestido y demasiadas ideas que traté de ordenar de alguna forma en una libreta con fotografías que me inspiraban y transmitían una esencia que quería que estuviese presente en mi vestido.

Hice un estudio y recorrido por todos los diseñadores de mi ciudad: Pamplona, y viajé a Barcelona y Madrid para probarme vestidos de todo tipo y así descartar cortes y estilos. Poco a poco fui confirmando lo que me gustaba o me sentaba mejor, pero no tuve ese “flechazo” hasta que una mañana navegando por internet encontré casualmente en un blog la fotografía de un vestido que me cautivó y me llevó a investigar a una diseñadora de la que no había oído hablar hasta entonces: Alicia Rueda.

No se si fue intuición pero algo me llevó a descolgar el teléfono y preguntar cómo trabajaban en su atelier. Era consciente de que lo que buscaba era complicado encontrarlo confeccionado por lo que necesitaba un diseño hecho desde cero, sin patrones y que fuese 100% personalizado. Allí parecía que podrían hacerlo y decidí ir a conocer personalmente a la diseñadora.

El 28 de noviembre de 2014 fui a Bilbao con mis padres y con muchos nervios y emoción acudimos a la primera cita. Recuerdo la sonrisa y amabilidad de Alicia nada más llegar a su taller en la calle Diputación y ver colgado el vestido que me llevó hasta allí. Me sorprendió que no me dejase probarme ninguno de los vestidos que tenía expuestos pero después entendí que su objetivo era conocer qué es lo que yo tenía en mi mente para poder diseñar juntas un vestido único, sin condicionantes. Después de contarle todo lo que me gustaría que tuviese mi vestido y enseñarle las fotografías que me inspiraban, lo dejé en sus manos. Nos volveríamos a ver tiempo después para estudiar los bocetos que había diseñado para mi y decidiría si finalmente sería ella la diseñadora.

Fue ver el primero de los tres diseños y saber que lo había encontrado: la caída del crep de seda en la falda, el cuerpo entallado, las alas que saldrían desde los hombros (no quería llevar velo) y la espalda, una pieza única que crearía con diferentes encajes…¡Era perfecto!

Su sensibilidad para adaptarse al estilo de cada una de sus clientas creo que es lo que la hace una artista con mayúsculas. Muchas de sus cualidades la convierten en una gran profesional: su empatía, personalidad, pasión por lo que hace, autenticidad…pero sin duda, la tranquilidad que me transmitió Alicia en cada prueba, con cada detalle, es lo que la hace tan especial.

En la última prueba, ver la emoción en sus ojos cuando me entregó el vestido después de tantas horas de trabajo y esfuerzo, solo indicaban una cosa: cariño; cariño por su trabajo y por un vestido del que se desprendía pero con el que se hacía más grande a la vez. Sensación que entiendo bien cada vez que confecciono y entrego uno de mis tocados en mi taller de Madrid, en el que disfruto cada vez que veo el boceto del vestido que Alicia diseñó para mi.

El proceso fue precioso, siempre acompañada de la visión de mi madre y su amor incondicional y guiada por los sabios consejos de mi padre, que fuera de lo habitual acudió a todas las pruebas conmigo y aportó las mejores ideas.

Alicia, siempre pienso que fue fácil elegirte y una suerte encontrarte. ¡Mil gracias!

La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de las Agustinas Recoletas de Pamplona, un convento de monjas de clausura que solo abre sus puertas para bodas y que tiene un impresionante retablo barroco.

La celebración posterior fue en las Bodegas del Castillo de Monjardín que se encuentra situada en Villamayor de Monjardín, en la zona media de Navarra.

El tocado de la novia lo realizó ella misma ya que se dedica al diseño y creación de piezas artesanales por encargo (http://www.tocadosmariana.com). Muchas de las invitadas fueron con mis diseños así como mis sobrinas que hicieron de damas de honor y lucieron coronas con flores preservadas en tonos beige, gris y verdes a juego con sus vestidos.

El ramo es obra de Sagrario, alma que está detrás de una de las mejores floristerías de Pamplona, el Árbol. Supo captar la esencia del estilo de ramo que quería y con su creatividad creó un ramo que había imaginado, un ramo silvestre con eucalipto (que quería sí o sí que estuviese en el ramo) paniculata y astilbe, la flor de una planta que estuvo presente también en los centros de mesa.

Los zapatos fueron confeccionados a medida en Franjul, tienda ubicada en el barrio de las Letras de Madrid y especializada desde 1947 en vestir con espectaculares zapatos a novias e invitadas. Los míos fueron de ante en color azul grisáceo. Unos zapatos muy especiales en los que una artesana colocó cada una de las piezas de Swarosky de los tacones. Hoy se encuentran en la estantería de mi taller de tocados y me traen buenísimos recuerdos.